Territorios afectivos: Literatura y memoria

Territorios afectivos: Literatura y memoria

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Texto por: Yeimy González
Editado por: Jairo Echeverri García

No existen fronteras para aquellos que se atreven a mirar más allá.
— Laura Gallego García

¿Qué relación existe entre la literatura y la memoria? Este texto explora esa pregunta a través del concepto de territorios afectivos.

Cristina Rivera Garza, escritora e historiadora mexicana, propone el acto de escribir como una especie de “arqueología literaria” en la que se busca, más allá de los fríos datos de las historias “reales”, la intimidad de las experiencias personales e individuales; testimonios autobiográficos como las cartas, los muros, los comentarios sueltos, los diarios y las entrevistas con los involucrados para radiografiar desde una perspectiva menos fría, menos religiosa y menos política los eventos puntuales como la guerra, la violencia, la intervención de la naturaleza, la cosmovisión de una comunidad e incluso la creación del mundo y la vida.

Arqueología literaria: excavar en lo profundo


Una arqueología literaria permite e invita a excavar en lo profundo de un hecho, en búsqueda de esos elementos clave para entender desde todos los ángulos un suceso. Esta reconstrucción de la memoria y los acontecimientos da sentido a cada hallazgo. Cada texto, cada palabra, cada manuscrito, cada opinión toman validez en la cartografía temporal, territorial y almática de la historia. Como contar el diluvio desde el mito hebreo y luego encontrar un texto de una comunidad de indígenas de Venezuela que subieron monos, capibaras y dantas a una canoa para empezar una nueva historia en un territorio dado por el Dios Kaputano, porque su primera tierra, junto con el mundo, pereció por las incesantes lluvias que durante días y noches les hicieron sentir perdidos. Se unen los conceptos, se logra una sola historia. (Referencia de la Gran canoa, cuento Kariña).

Cuando Miguel Ángel Artigas García describió el libro El viaje de mi padre como “una lectura que no se limita a la evocación íntima, sino que abre un diálogo con la historia”, hace pensar en si la vida se puede contar solo desde la realidad colectiva y no desde la perspectiva íntima e individual de quien la expone. Abrir diálogos con la historia y con la memoria del pasado que nos envuelve con un sentido de conciencia, emotividad, conexión, identidad, memoria y realidad es uno de los criterios que llevan a la elección de textos en el marco de este proyecto. Mi camino literario a recorrer con niños y niñas este año lleva por título Territorios afectivos.

¿Qué son los territorios afectivos?


Los territorios afectivos pueden definirse como esos espacios reales e imaginarios, simbólicos y emocionales, en donde exploramos desde la literatura la relación con la memoria colectiva y los espacios, desde lo personal y lo colectivo, desde las visiones fugaces y las que se perpetúan a través de la historia. Entendiendo cómo los autores describen los territorios físicos y del alma desde narraciones, ilustraciones y construcciones literarias, que derrumban las fronteras.

Hacer territorio no es un hecho netamente físico; es atravesar las fronteras que limitan un espacio y crear simbología, conexión e identidad en ella y a través de ella. Es establecer desde el discurso y la evocación una realidad de puntas abiertas leíbles.

Hablar de memoria y de territorios afectivos es darle paso a la palabra de los que en la nota para informar se convierten en cifras, en datos calculados y anónimos, en lugares que más allá de lo geográfico conectan con los episodios personales de quienes han estado circulando, con leyendas que no son solo tradición oral mecánica. Son el pensamiento colectivo de una comunidad, con objetos que no son solo objetos, sino parte de la vida de alguien que tiene cosas por contar, con tiempos, sitios, momentos, destinos, sucesos e incluso deseos no realizados. Y aunque un club de lectura no busca imponer una línea temática ni rondar en una sola dirección, se proponen rutas de inicio como detonante para abrir una conversación. En este orden, ¿qué temas serían relevantes dentro de los territorios afectivos?

Los territorios afectivos pueden definirse como esos espacios reales e imaginarios, simbólicos y emocionales, en donde exploramos desde la literatura la relación con la memoria y los espacios, desde lo personal y lo colectivo.

Los temas del territorio afectivo


La memoria es un elemento clave al hablar de memoria y de afectos. La manera como los libros de historia cuentan un suceso no es igual a como lo recuerdan quienes lo vivieron; siempre habrá ángulos diversos desde donde se puede contar una misma situación. La memoria se explora desde los conceptos personales que forman un colectivo como piezas de rompecabezas que se van encontrando de una manera no necesariamente lineal ni igual. La memoria es el objeto más íntimo del escritor; es la manera de exponer desde su propia experiencia lo que otros conocen a medias. La memoria también es la posibilidad de darle voz a quienes no la tuvieron en su momento; puede ser ajena, personal, memoria familiar y memoria colectiva.

La guerra es, sin duda, un tema que tiene completa cabida en esta línea de los territorios afectivos, pues nos compete a todos. La guerra es el común de las naciones, es un tema universal y bastante frecuente en la escritura; nos une como sociedad, pues sin importar desde dónde se lea, siempre habrá historias similares y siempre habrá puntos de encuentro; no limitan los espacios globales. La guerra permite hablar de memoria y de afectos, permite circular por temas como la violencia, la decadencia y la construcción de la sociedad, nos permite cartografiar geográficamente y temporalmente el mundo y abre la posibilidad de tocar puntos sensibles desde el ejercicio de la escritura.

 

 

Las historias comunes que se cuentan de otro modo, como leyendas, mitos, cuentos de hadas y populares, géneros o subgéneros que se transcriben y adoptan una nueva forma por los cambios de la cosmovisión de las comunidades, las culturas y los sitios ya no tan comunes, por la evolución del mundo y el pensamiento, por la reconceptualización de la vida y el planeta, por los nuevos mundos, los nuevos nombres a las naciones, las lenguas que ya no existen y las que han nacido. Es volver a mapear el globo desde la literatura.

El cuerpo es, sin duda, un importante elemento de afecto. El cuerpo es la mecánica de la vida; en el cuerpo ocurre todo, con el cuerpo se vive todo. Es el territorio de la identidad, de la exploración y la memoria.

Los espacios geográficos. Un mundo, continentes, países, ciudades, barrios, casas. Los espacios geográficos constituyen los territorios reales, simbólicos e imaginarios desde los que ocurren las historias. La conexión con ellos es sinónimo de identidad personal y colectiva.

Conclusión


Por lo tanto, los territorios afectivos representan no solo lo físico y geográfico, sino los espacios de construcción emocional, identitaria y simbólica que nacen de la memoria, la palabra y las experiencias individuales y colectivas que pueden enmarcarse desde la literatura. La relación entre literatura y memoria encuentra en este concepto una forma de nombrar aquello que siempre ha estado allí: los territorios que habitamos con el corazón.

 

 

Barranquilla es Leer

Barranquilla es Leer es el programa de acompañamiento a docentes de las Instituciones educativas distritales, desde la literatura, de la Secretaría de Educación del Distrito de Barranquilla (SED) y la Fundación Círculo Abierto (FCA).

El programa trabaja con niñas y niños de las IED de Barranquilla, elegidas bajo los criterios de la SED, en la experiencia de la lectura y la escritura, en una inmersión en la literatura compuesta por clubes de lectura especializados con artistas, acceso a una biblioteca digital de literatura infantil y juvenil, asistencia a foros de apreciación de literatura con personas expertas en literatura infantil y juvenil, tutorías semanales con niñas y niños

 

Sobre la Fundación Círculo Abierto

La Fundación Círculo Abierto trabaja desde el año 2010 en el diseño y ejecución de proyectos relacionados con educación y cultura. Su confianza en el lenguaje de las artes para construir y comunicar conocimiento ha sido el eje común de las experiencias que desarrolla con artistas tradicionales, contemporáneos, locales, nacionales, internacionales y comunidades diversas del territorio colombiano.

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