Sobre la inteligencia artificial y la mediación

Sobre la inteligencia artificial y la mediación

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Texto por: Anabell Posada Ramírez

La pausa de la escritura. La pausa de la lectura


Toda lectura y escritura, -como
costura– consciente, profunda, implica un detenimiento. Observación. Contemplación. Silencio. Pausa. Voces. Sabores. Memorias. Cuerpos. La escritura y la lectura concentran en sí mismas otras lecturas y escrituras, sentimientos, experiencias, andares. La palabra poética surge de la intuición, de los sentidos, de las percepciones. Así como también, del conocimiento, de las ideas, de los saberes. La literatura es, de igual forma, el juego con las palabras: simulación, máscara. Andamiaje. Construcción. Ficción. Encubrimiento. Develación. Revelación.  

¿Cómo la mediación de lectura y escritura se piensa en relación con la inteligencia artificial? ¿Cómo retornar a aquel gesto pasado y bello del lápiz y el papel, del borrón, el tachón, del rehacer? ¿Cómo volver a la palabra? ¿De qué manera retornar a la lectura larga, extendida, espaciada, intensa? ¿Puede la mediación de lectura y escritura dar apertura al asombro, a la inquietud, a la belleza?

Las posibles respuestas a estos planteamientos quizá estén en todo aquello que nos arroja las prácticas. Como en la buena literatura, no hay respuestas únicas, cerradas, todo lo contrario, las prácticas y experiencias de leer y escribir en colectivo implican una constante revisión. Porque justamente cada proceso que se acompaña es único, como cada lectura. Mediar es acompañar. Y ese acompañamiento debe estar fortalecido, tener enérgicos y sólidos cimientos. Acompañamos a otros, otras a mirar el mundo, a leer las realidades, y es desde nuestro primer acercamiento que los demás se acercan a esa otra cosa que presentamos. 

En cada palabra late un corazón. Clarice lispector


¿Inteligencia artificial y poesía?


Pensando la relación de la poesía, de la literatura con la humanidad, nos dice el profesor y escritor Manuel iris:

“Por supuesto, no creo que las inteligencias artificiales sean capaces de crear poesía. Pueden, lo he comprobado, escribir textos que simulan (y muy bien) ciertos modos de escritura normalmente asociados al poema: la rima, los temas comunes, los juegos del lenguaje. Pero confundir esa capacidad textual con creación poética es confundir la pirotecnia con la luz. La poesía se sirve de la inteligencia, sí, pero no proviene de ella sino de la intuición. El proceso poético se nutre del no-saber. La poesía no es una respuesta, sino el silencio entre una pregunta y una posibilidad. Es una exploración, no de lo que sabemos, sino de lo que somos. Ser, el conflicto de existir y estar consciente de uno mismo, y de cuestionarse su papel frente al cosmos y la trascendencia, es el centro del poema. Y a ese canto, a esa música que busca llegar a una posible articulación del vacío, no se acerca ninguna inteligencia por sí sola, artificial o no. No es suficiente.”

La inteligencia artificial no sabe de poesía. La inteligencia artificial no le duele el mundo, no llora mientras lee, no se detiene mientras escribe. No tiene clemencia, ni piedad, no se pregunta por la humanidad. La inteligencia artificial no se detiene a observar lo pequeño, lo apenas perceptible. La inteligencia artificial no percibe el olor de tierra mientras llueve. La inteligencia artificial no le da dolor de estómago. No sufre la palabra. No guarda palabras en el corazón porque no tiene corazón. La inteligencia artificial no siente frío y se arropa. No mira por la ventana. No mira. No guarda. No llora con libros tristes. No se enternece, no se sonroja, no se le pone la piel de gallina. La inteligencia artificial nunca ha visto a una gallina real. Ni a una ardilla real. Ni a una semilla. La inteligencia artificial sabe cosas de los árboles, pero nunca se ha detenido a observar ningún árbol. 

La inteligencia artificial no sabe del deseo de libros. De las ansias por un libro, de la pasión por un libro. La inteligencia artificial, no sabe borrar y devolverse, sentir, volver a sentir, arrepentirse y devolverse. Abandonar un libro, retomar la lectura, terminar el libro. Releer el libro.  El tiempo del libro. No sabe.

 

Recordar: del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón Eduardo Galeano

Cómo leer la poesía


Escribió la poeta, escritora y maestra venezolana Hanni Ossott en su ensayo
Cómo leer la  poesía

“Me gusta descubrir un poeta. Es tan difícil penetrar en un mundo poético particular que cuando esto sucede resulta un acontecimiento. Una de las cosas más arduas es enseñar a leer poesía y yo lo realizo. La poesía le llega a uno como llega el amor o la fiebre. Por no se sabe qué razones. A veces podemos leer reiteradamente a un poeta y todavía no nos llega. Y es que no estamos preparados para él.  La poesía tiene una duración, un tiempo, un cuajar en nuestra alma que nada tienen que ver con nuestras decisiones. El lector de poesía debe ser ante todo un lector humilde, pasivo, receptor de riqueza.”


Leer, escribir no es cuestión de palabras


Porque como sabemos, las palabras no son palabras, son máscaras, cajones, cuevas, precipicios, cascadas. Una palabra nunca es una palabra. Eso solo lo sabemos las lectoras, los lectores, para la inteligencia artificial las palabras solo son palabras. Enhebrar, desenhebrar, tejer, desenredar, unir, palpar, desenredar, hilar, bordar, es cosa humana. Las pobres máquinas no saben de hilos y tejidos. 

¿Qué hace la inteligencia artificial? ¿Cómo funciona? Artificio es una bella palabra, suena a objeto mágico. Artificial, suena a falso. ¿Suenan las palabras? La inteligencia artificial no sabe del sonido profundo de las palabras. 

¿Cómo no sentir las palabras, cogerlas en la manos como si fueran  pájaros, un pez vivo, un corazón que late? ¿Cómo no detenerse en la palabra y  probarla despacio?

¿No es eso la mediación de lectura? ¿Probar las palabras, beberlas con otros y otras? La sed de palabras. El hambre. El acontecimiento de la palabra. Del lenguaje. El acontecer de la literatura. Que la palabra llegue, que suene, que cale, que vibre, que se extienda y ande. Quizá eso es la mediación, no lo sabemos del todo. Y la inteligencia artificial, en su vacío, que no siente, que no recuerda, sin un corazón que late, lo sabe aún menos.  

Quería un idioma para nombrar nuestros recuerdos. Un idioma secreto con palabras de pájaros y colmenas. Un idioma de higos. María José Ferrada

 

Barranquilla es Leer

Barranquilla es Leer es el programa de acompañamiento a docentes de las Instituciones educativas distritales, desde la literatura, de la Secretaría de Educación del Distrito de Barranquilla (SED) y la Fundación Círculo Abierto (FCA).

El programa trabaja con niñas y niños de las IED de Barranquilla, elegidas bajo los criterios de la SED, en la experiencia de la lectura y la escritura, en una inmersión en la literatura compuesta por clubes de lectura especializados con artistas, acceso a una biblioteca digital de literatura infantil y juvenil, asistencia a foros de apreciación de literatura con personas expertas en literatura infantil y juvenil, tutorías semanales con niñas y niños

 

Sobre la Fundación Círculo Abierto

La Fundación Círculo Abierto trabaja desde el año 2010 en el diseño y ejecución de proyectos relacionados con educación y cultura. Su confianza en el lenguaje de las artes para construir y comunicar conocimiento ha sido el eje común de las experiencias que desarrolla con artistas tradicionales, contemporáneos, locales, nacionales, internacionales y comunidades diversas del territorio colombiano.

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