Personajes principales de la Odisea: las mujeres como eje del viaje

Personajes principales de la Odisea: las mujeres como eje del viaje

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Texto por: Lina Gándara
Editado por: Jairo Echeverri García

En la obra de Homero, La Odisea suele interpretarse como un homenaje a la astucia masculina y al heroísmo del guerrero que anhela regresar al hogar. Sin embargo, al despojar al relato de las luchas y naufragios, emerge una verdad más profunda: las mujeres no son simples accesorios secundarios en el plan de Odiseo; ellas son la sustancia misma del viaje. Cada figura femenina que aparece en el poema —desde la diosa que impulsa el destino hasta la esclava que custodia el hogar— representa una dimensión particular de lo femenino que guía, desafía, sirve de reflejo y moldea la identidad del héroe. Sin estos personajes principales de la Odisea, Odiseo no sería el hombre que logra regresar a Ítaca, sino un náufrago sin propósito. En este poema, lo femenino no es una fuerza inferior, sino un poder que combina sabiduría, estrategia y resistencia.

Atenea: la estrategia divina que guía a Odiseo


La figura más imponente en este relato es Atenea. Hija de Zeus, nacida directamente de su frente, personifica la razón por encima de la furia ciega de la guerra. 
Atenea, personaje principal de la Odisea, es la que organiza el regreso de Odiseo, pero su rol va más allá de solo dar la protección divina. Al elegir permanecer virgen y no estar ligada a un hombre, Atenea conserva una autonomía total que le permite decidir y actuar con una libertad que las mujeres mortales del oikos no poseen. Su imagen es andrógina y poderosa; no cría hijos ni se deja seducir, sino que dirige, inspira y disfraza. Ella representa la idea que forja la identidad de la Grecia clásica, donde el pensamiento prudente y la justicia son atributos que trascienden el género, aunque se manifiesten a través de una deidad femenina que prefiere la sombra de la sugerencia al despliegue de la violencia directa.

 

Si los mortales pudieran convertirse en dioses tan fácilmente, ¿no alimentaría cada diosa a su favorito?

Circe y Calipso: el poder autónomo de lo femenino


En el extremo, pero con una soberanía territorial establecida, se encuentran Circe y Calipso. Ambas son 
personajes principales de la Odisea que representan un desafío a la estructura patriarcal de la época, pues poseen un poder inmenso en sus respectivos dominios sin necesidad de consultar o someterse a ninguna autoridad masculina. Calipso, la ninfa que ofrece a Odiseo la inmortalidad en su isla, encarna la tentación de la inmovilidad. Su amor es posesivo pero no malicioso; ofrece una existencia sin dolor ni vejez, pero también sin historia y sin futuro. El rechazo de Odiseo a esta especie de jaula enfatiza la importancia de la comunidad y la familia en la mentalidad griega: la vida es vacía si se vive en soledad, lejos de las raíces que dan sentido a la historia de un hombre.

 

 

Circe, por su parte, es la figura más fascinante y malinterpretada de la obra. Hija de Helios y conocedora de las hierbas y los brebajes, Circe es la precursora de esa mujer de saberes antiguos y autónoma que la historia muchos siglos después perseguiría bajo la sospecha de brujería. Su palacio, rodeado de animales mansos que antes fueron hombres, es un testimonio de su capacidad de defensa ante la invasión masculina. La transformación de los marineros en cerdos no es un acto gratuito de crueldad, sino una revelación de su verdadera naturaleza: hombres glotones y esclavos de sus apetitos que invaden los espacios ajenos comportándose como saqueadores. A diferencia de Calipso, Circe no intenta retener a Odiseo mediante la fuerza o el engaño eterno. Una vez que el héroe tiene que partir, ella se convierte en una aliada estratégica, una iniciadora que le enseña a hablar con los muertos y a navegar los peligros del retorno. Circe representa el conocimiento que purifica y transforma, un amor libre que no se convierte en dependencia destructiva, diferenciándose de figuras trágicas que se desdibujaron en su pareja, como lo haría su sobrina Medea.

 

Las mujeres no son simples accesorios secundarios en el plan de Odiseo; ellas son la sustancia misma del viaje. Cada figura femenina que aparece en el poema —desde la diosa que impulsa el destino hasta la esclava que custodia el hogar— representa una dimensión particular de lo femenino que guía, desafía, sirve de reflejo y moldea la identidad del héroe.

Penélope y Helena: la resistencia en el hogar y el estigma de la guerra

 

Mientras estas diosas y ninfas disfrutan de una independencia radical en sus islas, la realidad de las mujeres dentro de los núcleos familiares es más compleja y restrictiva. Penélope, otro de los personajes principales de la Odisea, a menudo idealizada únicamente por su fidelidad y paciencia, es en realidad un personaje cargado de ambigüedades y de una resistencia silenciosa. Como madre sola en una Ítaca malgastada por los pretendientes, Penélope actúa como la guardiana temporal del patrimonio de su marido ausente, pero su poder es limitado. Ella no puede elegir libremente un nuevo esposo ni tomar decisiones definitivas sobre su territorio sin la autorización de su padre o, eventualmente, de su hijo Telémaco. Su resistencia no es física, sino psicológica; su astucia al demorar su elección es su única arma contra un sistema que la presiona para ser entregada como propiedad. La tensión en solitario que vive Penélope refleja la necesidad de salvaguardar el oikos hasta que el hijo Telémaco alcance la madurez legal y pueda heredar.

 


Helena de Esparta introduce otra capa de complejidad al papel de la mujer en la epopeya. A diferencia de Penélope, Helena carga con el estigma de ser la «causante de guerras», una mujer cuya belleza fue tanto un don como una maldición que la llevó de rapto en rapto. En 
La Odisea, la encontramos de vuelta en Esparta, aparentemente en paz con Menelao, pero su figura sigue estando repleta de incógnitas. Helena no es la esposa típica entregada a las labores domésticas; ella es conocedora de drogas que alivian el dolor de los recuerdos y tiene el don de interpretar señales para predecir el futuro. Su capacidad para encantar y su sabiduría sobre las plantas la vinculan más con Circe que con la mujer convencional de su país. Aunque Penélope intenta justificar su infidelidad como producto de un impulso divino de Afrodita, el mundo de los hombres —desde Eumeo hasta la sombra de Agamenón— no deja de maldecir su nombre. Helena vive en una especie de estabilidad respetada por un marido que no la mató, pero siempre estará bajo la sombra de un pasado que nadie olvida.

Las siervas de Ítaca: el silencio de las olvidadas


Homero incluye también a las mujeres en los estratos más bajos de la escala social griega, aunque su destino sea trágico. Las doce siervas de Ítaca, castigadas con la muerte por haber compartido lecho con los pretendientes, representan el extremo más débil de esa sociedad. En un palacio donde el dueño está ausente y la autoridad femenina de Penélope es puesta en duda constantemente por extraños y por su propio hijo, estas mujeres quedan doblegadas ante los abusos y las decisiones de estos extraños usurpadores, los pretendientes. Su brutal castigo y ejecución es un recordatorio de cómo el sistema de creencias condena la falta de castidad o la deslealtad en las mujeres, incluso cuando estas carecen de la autonomía necesaria para resistirse ante las circunstancias fuertes de su entorno.

El viaje de Odiseo: un recorrido marcado por lo femenino


La Odisea
 presenta un universo femenino diverso que actúa realmente como el verdadero impulso del cambio. Odiseo es un héroe que logra sobrevivir no por su fuerza, sino por la ayuda y el aprendizaje de las mujeres que encuentra en su viaje. Ellas son las que poseen el conocimiento de los caminos, las que custodian el hogar, las que ofrecen la inmortalidad y las que dictan la justicia. Desde la sabiduría estructuradora de Atenea hasta la resistencia silenciosa de Penélope, el poema sugiere que la civilización griega y el viaje humano en sí mismo son imposibles sin la participación de lo femenino. En la mitología griega, el viaje de Odiseo no es solo una travesía geográfica, sino también un recorrido por las distintas formas de lo femenino que lo moldean, lo desafían y finalmente le permiten regresar a su hogar transformado.


Barranquilla es Leer

Barranquilla es Leer es el programa de acompañamiento a docentes de las Instituciones educativas distritales, desde la literatura, de la Secretaría de Educación del Distrito de Barranquilla (SED) y la Fundación Círculo Abierto (FCA).

El programa trabaja con niñas y niños de las IED de Barranquilla, elegidas bajo los criterios de la SED, en la experiencia de la lectura y la escritura, en una inmersión en la literatura compuesta por clubes de lectura especializados con artistas, acceso a una biblioteca digital de literatura infantil y juvenil, asistencia a foros de apreciación de literatura con personas expertas en literatura infantil y juvenil, tutorías semanales con niñas y niños.

Textos como La Odisea forman parte del universo de lecturas que compartimos con docentes y estudiantes. No se trata solo de acercar los grandes relatos de la literatura universal, sino de ofrecer herramientas para leerlos con mirada crítica, para preguntarnos por el lugar de las mujeres, de los silencios y de las voces que la tradición ha relegado. En los clubes de lectura y en las formaciones con maestras y maestros, exploramos estas obras como territorios vivos donde la palabra interpela, incomoda y transforma. Así, cada lectura se convierte en una oportunidad para que las y los docentes amplíen su repertorio literario y, con ello, enriquezcan su práctica de mediación en el aula.

Sobre la Fundación Círculo Abierto

La Fundación Círculo Abierto trabaja desde el año 2010 en el diseño y ejecución de proyectos relacionados con educación y cultura. Su confianza en el lenguaje de las artes para construir y comunicar conocimiento ha sido el eje común de las experiencias que desarrolla con artistas tradicionales, contemporáneos, locales, nacionales, internacionales y comunidades diversas del territorio colombiano.

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