Cómo hacer un club de lectura: lo que se debe y no se debe hacer en un encuentro lector

Cómo hacer un club de lectura: lo que se debe y no se debe hacer en un encuentro lector

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Texto por Yeimy González
Editado por: Jairo Echeverri

Llevar los clubes de lectura a las aulas de clases es una apuesta de avanzada para la promoción literaria que busca abrir espacios no convencionales y expandir el gusto por la lectura, así como el fortalecimiento de los niveles de comprensión lectora en estudiantes de diferentes niveles académicos. Saber cómo hacer un club de lectura —ya sea un book club escolar, un grupo de lectura informal o un club de lectura online— implica entender su sentido, sus límites y su potencia.

Cada espacio que es diseñado para tener por centro la literatura requiere del compromiso de sus hacedores y participantes a fin de lograr objetivos específicos, pero también entender cuál es el verdadero sentido de lo que es un club de lectura. Frente a este tema hay varios puntos por considerar para entender la ruta correcta.

Cabe mencionar que los espacios literarios que se abren en la actualidad en entornos académicos y escolares son una mezcla entre clubes y promoción de lectura que adoptan características de ambos conceptos y se enriquecen de manera conjunta.

Qué es un club de lectura y cómo funciona

Un club de lectura es, a palabras de Toni Morrison, “una revolución de la literatura”, porque a partir de ellos se vive de una manera diferente el arte de leer. Algunos escritores como André Maurois, ensayista francés, consideran la literatura como un diálogo incesante entre libros y almas; para Franz Kafka, la lectura es una completa expedición a la verdad, una verdad que busca derribar fronteras, abrir espacios a la empatía, a la reflexión y a la sociabilidad.

Los clubes de lectura se describen, de manera general, como un grupo de personas que se juntan a debatir, a través del diálogo libre, una obra literaria, en el que “el valor no está solo en el consumo del libro, sino en cómo se democratiza el debate”. Esa democracia literaria permite la participación de todos. Por tal, en un club de lectura todos los participantes tienen derecho a la palabra en la misma medida. A través de los clubes de lectura se establecen análisis, interpretaciones e inferencias; lo que no se busca es un apoderado de la palabra.

Un club de lectura es, a palabras de Toni Morrison, ‘una revolución de la literatura’, porque a partir de ellos se vive de una manera diferente el arte de leer.


Cómo organizar un club de lectura: promoción, mediación y diálogo libre


La promoción o mediación lectora, por su parte, son acciones pedagógicas que buscan estratégicamente acercar la literatura a la población, teniendo como objetivo despertar el gusto por leer, estimular el pensamiento crítico/reflexivo e incentivar el hábito lector en quienes participan de cada espacio.

Es importante entender que durante una sesión de debate literario existen personas que promueven el espacio, proponen el texto y dirigen el orden de la palabra, pero no existe una persona que tenga verdades absolutas sobre el texto o el autor en cuestión. Los clubes de lectura tienen unas características particulares que alejan el espacio de una estructura de comprensión lectora académica y lo sitúan en un diálogo libre.

Revisemos cuidadosamente algunas características de un club de lectura.

En un club de lectura no puede haber imposición: proponer, votar y elegir textos


La posibilidad de escogencia de un texto por parte de los participantes es importante, más cuando hablamos de niños y adolescentes. Ese detalle de presentar diferentes textos y permitir que ellos democráticamente elijan desde su interés regala dos sucesos importantes: por un lado, la importancia que se les da como participantes del espacio, al entregarles un nivel visible de participación; por otro, es una manera de referenciar más de un texto que, aunque no sea leído en el espacio establecido, queda como detonante para futuras lecturas compartidas o individuales en el lente del lector. También puede ser útil votar entre varias sugerencias y coordinar la lectura con un calendario flexible.

Todos tenemos una misión en el grupo de lectura


Una forma de participación para los niños y niñas es establecer diferentes ocupaciones dentro del espacio de lectura, comprensión y actividad final. Monitores de fotos que se encargan de hacer registro de los momentos significativos, monitores de diálogo que establecen el orden de la palabra y monitores de actividad que ayudan a establecer en el aula o en los grupos elementos para la construcción de un momento de fortalecimiento, ya sea a través de la escritura o la ilustración. Así, cada miembro aporta y ningún coordinador necesita dominar todas las tareas.

No existe un dueño de la palabra, existen moderadores

Un mediador de lectura no puede ser el dueño absoluto del conocimiento. La misión es simplemente abrir el espacio, marcar el ritmo y determinar los momentos de cada sesión, pero no adueñarse de la palabra ni pretender verdades absolutas. El feedback debe enriquecer la conversación y permitir que fluya entre los demás miembros.

El ritmo de lectura puede ser variado: cómo organizar las sesiones


En un club de lectura no siempre se lleva un mismo modelo. Las lecturas no son siempre responsabilidad del mediador. Se pueden tener lecturas previas, hacer lecturas interactivas en voz alta individuales y compartidas, y se puede leer un libro por partes y en cada sesión ir hablando de lo leído. Si el club es online, pueden coordinar por Discord, compartir un link, usar Sheets para organizar turnos, abrir una sección de comentarios y cuidar la privacidad y los datos personales; también puede haber participación anónima si alguien lo prefiere. La idea es introducir tips sencillos, reunirse aunque sea una vez al mes y dejar que la experiencia de compartir fluya.

Son más importantes las preguntas que las respuestas


No es una clase magistral; por tal, no es necesario que los estudiantes escriban preguntas formuladas en un cuaderno (aunque se pueden establecer criterios para esto). Lo realmente importante y potente es la palabra. Las preguntas son detonantes necesarios para nuevas lecturas y no necesariamente deben tener respuesta en una sola lectura o sesión. Los prompts o preguntas abiertas pueden ayudar a relacionar el texto con la vida cotidiana.

No importa si lo hacemos en círculo, frente al libro o en el orden del salón; lo verdaderamente importante es seguir abriendo espacios en el que la literatura pueda desplegarse con libertad, donde la palabra sea respetada y todos tengamos la misma posibilidad de intervención y opinión.

 

Tips finales para poner en marcha tu primer club de lectura

No importa si lo hacemos en círculo, frente al libro o en el orden del salón; lo verdaderamente importante es seguir abriendo espacios en el que la literatura pueda desplegarse con libertad, donde la palabra sea respetada y todos tengamos la misma posibilidad de intervención y opinión. Si te gusta leer y quieres participar en un club, únete, comparte tu experiencia y anima a otros a crear su propio club de lectura. La anotación, la conversación informal y la sugerencia de cada miembro pueden ayudar a que un primer club de lectura se convierta en un espacio para enriquecer la lectura en general.

Barranquilla es Leer

Barranquilla es Leer es el programa de acompañamiento a docentes de las Instituciones educativas distritales, desde la literatura, de la Secretaría de Educación del Distrito de Barranquilla (SED) y la Fundación Círculo Abierto (FCA).

El programa trabaja con niñas y niños de las IED de Barranquilla, elegidas bajo los criterios de la SED, en la experiencia de la lectura y la escritura, en una inmersión en la literatura compuesta por clubes de lectura especializados con artistas, acceso a una biblioteca digital de literatura infantil y juvenil, asistencia a foros de apreciación de literatura con personas expertas en literatura infantil y juvenil, tutorías semanales con niñas y niños.

Textos como La Odisea forman parte del universo de lecturas que compartimos con docentes y estudiantes. No se trata solo de acercar los grandes relatos de la literatura universal, sino de ofrecer herramientas para leerlos con mirada crítica, para preguntarnos por el lugar de las mujeres, de los silencios y de las voces que la tradición ha relegado. En los clubes de lectura y en las formaciones con maestras y maestros, exploramos estas obras como territorios vivos donde la palabra interpela, incomoda y transforma. Así, cada lectura se convierte en una oportunidad para que las y los docentes amplíen su repertorio literario y, con ello, enriquezcan su práctica de mediación en el aula.

Sobre la Fundación Círculo Abierto

La Fundación Círculo Abierto trabaja desde el año 2010 en el diseño y ejecución de proyectos relacionados con educación y cultura. Su confianza en el lenguaje de las artes para construir y comunicar conocimiento ha sido el eje común de las experiencias que desarrolla con artistas tradicionales, contemporáneos, locales, nacionales, internacionales y comunidades diversas del territorio colombiano.

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