27 May Mediación de lectura: la palabra que viaja y la presencia que provoca
Texto por: Maribel Morales González
Editado por: Jairo Echeverri García
El sentido de la mediación: del interrogante al encuentro
Antes de iniciar la jornada como promotor o promotora de lectura, es preciso habitar una pregunta: ¿por qué lo hago?, ¿por qué creo en la palabra que contagia?, ¿por qué creo que la literatura hará su magia?, ¿o tal vez no la hará? Pero, aun en la incertidumbre, será protagonista en cada aula de clase, en cada grupo de niños y niñas, a quienes les resonará -de forma tenue o intensa- un recuerdo de libros, cuentos, historias: leídas, cantadas, conversadas, retratadas en una ronda colectiva que, con afecto, llamamos “club de lectura”.
En ese gesto inicial hay ya una toma de posición. No se trata de la certeza de un resultado, sino de la disposición a un encuentro. La lectura compartida no es un dispositivo de transmisión, sino un espacio de posibilidad. Y en ese espacio, la palabra no se impone: circula, no se explica del todo: se ofrece, no clausura sentidos: los abre.
Creer en el otro: la mediación como acto de comunidad
Es aquí donde resulta pertinente traer el texto Cine y diferencias de Jorge Larrosa a propósito del trabajo del cineasta Pedro Costa. Así como en el cine, la lectura en el aula puede entenderse como un acto de comunidad donde la diferencia no se corrige ni se homogeneiza, sino que se habita. Más allá de los límites, en el cine, cámaras, luces, guiones; en la escuela, notas, mallas curriculares y estructuras prácticas, aparece una dimensión más profunda: creer en el otro. Creer que, en ese espacio, cada niño o niña tiene algo que decir, algo que callar o algo en lo que pensar..
La lectura compartida no es un dispositivo de transmisión, sino un espacio de posibilidad.
El rol del mediador de lectura: presencia ética y distancia necesaria
En esa lógica, la presencia del mediador de lectura no es la del experto que domina conceptos, sino la de quien acompaña una experiencia; una presencia que no invade, que no coloniza la interpretación, sino que se sitúa en una relación ética con quienes escuchan. El texto lo señala así: “Para que esto funcione, hay que creer de verdad en la persona que tienes enfrente. No en el papel, en el personaje o el actor, sino en la persona.”
Este principio redefine el rol en el aula: no se trata de formar lectores que repitan interpretaciones legítimas, sino de sostener un espacio donde cada niño y cada niña pueda entrar en relación con la palabra desde su propia experiencia. La lectura, entonces, deja de ser una técnica para convertirse en un descubrimiento.
Pero esa presencia no es absoluta ni total. También implica distancia. Una distancia necesaria, ética, que protege la singularidad del otro. En el mismo texto lo refiere: “La presencia es también distancia… no hay comunicación sino a través de la distancia. Por tanto, no hay que cancelar la distancia, sino medirla, ajustarla, buscar la distancia adecuada, ponerla a trabajar. La relación se da siempre en un ‘entre’. Y es ese ‘entre’ el que hay que habitar.”
En el aula, ese “entre” es el verdadero territorio de la lectura. No pertenece del todo al docente ni al estudiante, ni al texto ni a la interpretación. Es un espacio intermedio donde algo ocurre: una pregunta, una emoción, una imagen, una incomodidad, una intuición. Habitar ese “entre” exige una práctica que renuncie al control total y que, en cambio, confíe en el proceso de la literatura como centro.
Desde esta perspectiva, la literatura no necesita justificarse por sus resultados medibles. Su valor no está en garantizar estándares, sino en abrir experiencias. Convencidos o no de que “hará su magia”, lo que sí puede afirmarse es que habilita condiciones: el silencio, la escucha, la duda, la imaginación, y en esas condiciones, algo se moviliza.
La presencia del mediador de lectura no es la del experto que domina conceptos, sino la de quien acompaña una experiencia.
Clubes de lectura: espacios de encuentro y diálogo
Los clubes de lectura, entonces, no solo son estrategias didácticas, sino espacios de lectura y encuentro donde la palabra viaja y la presencia provoca, donde el mediador no enseña en el sentido tradicional, sino que da a leer, señala, comparte; donde cada niño o niña no es receptor, sino interlocutor; y donde la lectura deja de ser una obligación para convertirse, aunque sea por un instante, en una experiencia que toca. Esto implica un cambio de paradigma: pasar de una lógica de control a una lógica de confianza; confiar en el texto y en el otro. Porque, al final, promover la lectura no es garantizar que todos lean de la misma manera, sino sostener un espacio donde cada uno pueda encontrarse, o no, con la palabra.
Y quizás, en la respuesta a mi pregunta inicial, radica la potencia más profunda de la mediación de lectura: llevamos un espacio seguro en donde la palabra no se impone, pero permanece; que no asegura, pero deja huella; que no responde todas las preguntas, pero enseña a habitarlas.
Barranquilla es Leer
Barranquilla es Leer es el programa de acompañamiento a docentes de las Instituciones educativas distritales, desde la literatura, de la Secretaría de Educación del Distrito de Barranquilla (SED) y la Fundación Círculo Abierto (FCA).
El programa trabaja con niñas y niños de las IED de Barranquilla, elegidas bajo los criterios de la SED, en la experiencia de la lectura y la escritura, en una inmersión en la literatura compuesta por clubes de lectura especializados con artistas, acceso a una biblioteca digital de literatura infantil y juvenil, asistencia a foros de apreciación de literatura con personas expertas en literatura infantil y juvenil, tutorías semanales con niñas y niños
Sobre la Fundación Círculo Abierto
La Fundación Círculo Abierto trabaja desde el año 2010 en el diseño y ejecución de proyectos relacionados con educación y cultura. Su confianza en el lenguaje de las artes para construir y comunicar conocimiento ha sido el eje común de las experiencias que desarrolla con artistas tradicionales, contemporáneos, locales, nacionales, internacionales y comunidades diversas del territorio colombiano.
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