En la cápsula del tiempo de los libros

Imagen cortesía de Rapport London

Texto por: Kirvin Larios, escritor y periodista

Una célebre frase del escritor William Faulkner sostiene que el pasado no existe y que, de hecho, no es ni siquiera pasado. Está tan presente que en cualquier momento vuelve sobre las personas que tratan de ignorarlo y sobre quienes lo estudian insistentemente. Esta idea sobre los tiempos pretéritos rompe con la linealidad con la que habitualmente asumimos la noción del tiempo. Propone que lo que fue no fue, sino que es y sigue siendo.

Lo mismo podría sostenerse acerca del futuro: que lo encontramos, como el pasado, reflejado y vivo en el presente. 

En el taller del 17 de abril de los clubes de lectura de Entre Libros, los estudiantes se aproximaron a estas nociones con la artista María Isabel Rueda y Giovanni Vargas. 

Rueda entiende la capacidad de pensar en el futuro como una herramienta poderosa. “Cuando uno se imagina el futuro, de cierta forma construye lo que va a venir, es decir, uno tiene en su imaginación el poder de construir lo que vendrá. Y aunque parezca algo lógico o fácil, no siempre ha sido así, porque en la imaginación y en las ideas de unas pocas personas seleccionadas ha estado pensar cuál es la idea de nuestro futuro”, le dijo a los estudiantes.

En tal sentido, una primera invitación del taller consistía en pensar e imaginar el futuro, pero leyendo lo que otras personas han pensado que sería el futuro y de qué forma se han relacionado con este concepto. “Escribir e imaginar lo que queremos es una herramienta poderosa para transformar el mundo”, recalcó la tallerista.

Giovanni añadió en este mismo sentido que para ver “hacia delante” es necesario tener en cuenta el pasado, que permite “entender el presente y visionar aspectos del futuro”. Y el futuro “no es algo que nos inventamos, sino un ejercicio de rastreo, de observación de las acciones de nuestra civilización y cultura, y a partir de ello visualizar posibilidades de transformación”.

Un punto importante y central en cada sesión del taller será reconsiderar la idea de que el futuro es lo que está “delante de nosotros”. María Isabel Rueda recordó que los koguis y los arhuacos, indígenas de la región Caribe, “piensan que lo primero que ocurre es el futuro, porque es la idea que uno tiene antes de que se haga realidad. El futuro es con lo que se comienza”. 

Después de la introducción, los dos talleristas compartieron fragmentos del libro ‘Escenarios para el fin del mundo’. Se trata de un volumen de cuentos del escritor mexicano Bernardo Fernández (apodado como Beff), también reconocido autor de cómics y diseñador gráfico. En su libro, Fernández plantea escenarios de un futuro apocalíptico o distópico, en el que la humanidad perece debido a enfermedades, fenómenos climáticos y espaciales que afectan de forma extrema la vida en el planeta.

Con este texto y otros más, el taller buscará que los estudiantes se acerquen a la ciencia ficción, a mundos y realidades alternativas, a los relatos que surjan de una concepción del futuro en el presente. 

Una invitación inicial estuvo orientada a imaginar una breve historia sobre el futuro en un contexto cercano. “Digan una frase y termínenla con un bla bla bla”, propusieron los talleristas en referencia a uno de los relatos de Beff. “No sólo señalen lo negativo, también lo positivo de los cambios en el futuro. Es un ejercicio”.

 

 

“En un futuro el muelle de Puerto Colombia será una línea directa para los habitantes que van a ir a Marte que pueden transportarse en un puente intercósmico que nos lleva directamente hacia fuera del espacio bla bla bla bla”, fue el ejemplo de María Isabel Rueda. 

Enseguida se pasó a desarrollar el concepto central del taller: la cápsula del tiempo. Se plantearon diversos ejemplos de cápsulas del tiempo, el primero el arca de Noe. Esta embarcación ubicada en el relato bíblico tenía la obligación de llevar parejas de animales de diferentes especies para salvarlas de un diluvio universal. En el futuro, estos animales seguirían viviendo gracias a que fueron guardados en un espacio, creado por la mano del hombre para que continuaran su vida en la naturaleza una vez culminara el diluvio.

Las pirámides egipcias, comentaron los talleristas, son otro ejemplo de cápsulas del tiempo. En sus sarcófagos contenían, momificados, a sus muertos más importantes, con sus joyas y diversas posesiones. Como fueron pensados para la eternidad, por eso se usaron materiales y se protegieron con sofisticadas técnicas de conservación quizá para enviarles un mensaje a las civilizaciones posteriores, a ese ‘más allá’ de su presente.

Los estudiantes observaron cómo la cápsula del tiempo, entendida ampliamente, reúne o acoge elementos del tiempo en que nace, los contiene durante largas duraciones y así los guarda para preservarlos hacia el futuro. Un futuro ideado, pensado y buscado en el presente de los actos humanos. Un futuro que ya está aquí, pero que cambia de sentido cuando los presentes de los humanos cambian.

En el taller se mencionaron otras cápsulas creadas con el propósito de guardar elementos del presente que fueran abiertas en el futuro. ¿Cómo se fabrican? ¿Qué se tiene en cuenta al fabricarlas? ¿Qué guardan? ¿Por qué lo guardan? ¿Cuánto tiempo y por qué permanecen selladas? Estas fueron algunas preguntas que guiaron a los talleristas y que se integrarán con ejercicios prácticos en las próximas sesiones, cuando los estudiantes diseñen su propia cápsula del tiempo.

 

Entre libros

Entre Libros es el programa de acompañamiento a docentes de Instituciones educativas distritales, desde la literatura, de la Secretaría de Educación del Distrito de Barranquilla y Fundación Círculo Abierto.

El programa trabaja con 2 componentes principales:

1. Encuentros semanales con las maestras y maestros en los que se despliega la literatura, se explora en las necesidades del docente frente a su alumnado, cómo lograr que los atraviese la literatura, y se traza la ruta del acompañamiento.

2. Clubes de lectura mensuales con las niñas y niños, a cargo de las maestras beneficiarias del programa; cada grupo trabaja a lo largo de 7 clubes de lectura con un énfasis: ciencia ficción, narrativa gráfica, filosofía, literatura y alteridad, literatura y cine, entre otros. Sostener la conversación, estar presentes, ser a la vez arquitectos y anfitriones, es la motivación del equipo que participa en el programa.

Sobre la Fundación Círculo Abierto

La Fundación Círculo Abierto trabaja desde el año 2010 en el diseño y ejecución de proyectos relacionados con educación y cultura. Su confianza en el lenguaje de las artes para construir y comunicar conocimiento ha sido el eje común de las experiencias que desarrolla con artistas tradicionales, contemporáneos, locales, nacionales, internacionales y comunidades diversas del territorio colombiano.

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